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Cómo defender el mark-up en servicios intragrupo ante la AEAT

Cómo defender el mark-up en servicios intragrupo ante la AEAT

Los servicios intragrupo son uno de los principales focos de revisión en precios de transferencia. Y dentro de ellos, el elemento que más discusión genera suele ser el mark-up: el margen aplicado sobre los costes del servicio.

Muchas empresas asumen que basta con aplicar un porcentaje “razonable” para estar cubiertas. No es así. La AEAT analizará:

  • Si el servicio existe realmente.
  • Si aporta valor a la entidad receptora.
  • Cómo se calcula la base de costes.
  • Por qué el mark-up aplicado es coherente con mercado.

En la práctica, el problema no suele ser el porcentaje concreto, sino la falta de documentación y coherencia económica.

Este artículo explica cómo construir una defensa sólida del mark-up ante una inspección.

Qué es un mark-up en servicios intragrupo

El mark-up es el margen que una entidad añade sobre el coste de los servicios prestados a otra sociedad del grupo.

Ejemplo:

  • Coste del servicio: 100.000 €.
  • Mark-up aplicado: 5 %.
  • Facturación final: 105.000 €.

La lógica es sencilla: un tercero independiente normalmente no prestaría servicios “a coste puro” sin obtener una rentabilidad razonable.

El problema es justificar:

  • Qué costes forman la base.
  • Qué margen sería razonable.
  • Si realmente existe un servicio.

Por qué la AEAT revisa especialmente los servicios intragrupo

Los servicios intragrupo son especialmente sensibles porque:

  • Son difíciles de valorar.
  • Muchas veces no dejan evidencias claras.
  • Pueden utilizarse para trasladar beneficios entre entidades.

Por ello, la AEAT suele cuestionar:

  • La realidad del servicio.
  • La necesidad para el receptor.
  • El cálculo del mark-up.
  • La existencia de duplicidades.

El primer requisito: demostrar que el servicio existe

Antes de hablar de márgenes, hay que acreditar el servicio.

La AEAT suele pedir:

  • Contratos.
  • Correos o entregables.
  • Informes.
  • Tickets o evidencias operativas.
  • Registro de horas o tareas.

Error típico:

  • Facturas genéricas tipo “servicios de gestión”.

Sin evidencia, la discusión sobre el mark-up pierde sentido porque puede cuestionarse directamente la deducibilidad del gasto.

Benefit test: demostrar que el servicio aporta valor

Uno de los conceptos más importantes es el benefit test.

La pregunta es:

¿Un tercero independiente estaría dispuesto a pagar por ese servicio?

Debe demostrarse:

  • Qué utilidad tiene el servicio.
  • Qué necesidad cubre.
  • Qué beneficio genera o qué coste evita.

Ejemplos defendibles:

  • Soporte IT.
  • Servicios legales.
  • Recursos humanos.
  • Marketing centralizado.
  • Ciberseguridad.

Ejemplos problemáticos:

  • Servicios duplicados.
  • Actividades de accionista.
  • Coordinación interna sin valor añadido real.

Cómo definir correctamente la base de costes

Uno de los errores más frecuentes está en la construcción de la base sobre la que se aplica el mark-up.

Debe definirse:

  • Qué costes se incluyen.
  • Qué costes se excluyen.
  • Cómo se asignan entre entidades.

Habitualmente pueden incluirse:

  • Costes salariales.
  • Herramientas y software.
  • Infraestructura utilizada.
  • Costes indirectos razonablemente atribuibles.

Errores habituales:

  • Incluir costes no relacionados.
  • Duplicar costes.
  • No documentar criterios de reparto.

Allocation keys: cómo repartir costes correctamente

Cuando varias entidades reciben el servicio, deben utilizarse criterios de reparto razonables (allocation keys).

Ejemplos:

  • Número de empleados.
  • Horas utilizadas.
  • Facturación.
  • Uso efectivo del servicio.
  • Número de usuarios/licencias.

El criterio debe:

  • Tener lógica económica.
  • Ser consistente.
  • Estar documentado.

La AEAT suele cuestionar allocation keys arbitrarias.

Servicios de bajo valor añadido

En determinados casos, algunos servicios pueden calificarse como de bajo valor añadido:

  • Servicios administrativos.
  • Back office.
  • Soporte interno básico.

En estos casos:

  • El mark-up suele ser reducido.
  • La defensa puede simplificarse.
  • Sigue siendo necesaria documentación.

Pero cuidado: no todo servicio recurrente es automáticamente “low value-adding”.

Qué suele cuestionar la AEAT en el mark-up

1. Servicios duplicados

Cuando la filial ya tiene capacidad interna para realizar la misma función.

2. Actividades de accionista

Servicios prestados en interés exclusivo del grupo o de la matriz.

3. Costes mal asignados

Allocation keys sin lógica o costes no relacionados.

4. Mark-up uniforme sin análisis

Aplicar el mismo margen a todos los servicios sin diferenciación.

5. Falta de evidencias

Sin soporte operativo, el gasto pierde fuerza defensiva.

Qué ocurre si la AEAT rechaza el mark-up

La AEAT puede:

  • Ajustar el margen aplicado.
  • Rechazar parte de los costes.
  • Negar la deducibilidad del gasto.
  • Imponer sanciones si aprecia falta de documentación suficiente.

Por eso la defensa debe prepararse antes de una inspección, no durante ella.

Cuándo conviene revisar los servicios intragrupo

Es recomendable hacerlo cuando:

  • Crece el grupo.
  • Se centralizan funciones.
  • Cambian costes o estructuras.
  • Se producen pérdidas recurrentes.
  • Existe riesgo de inspección.

La revisión preventiva reduce significativamente el riesgo fiscal.

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