
La incapacidad permanente absoluta se reconoce cuando el trabajador no puede realizar ningún tipo de actividad laboral con un mínimo de profesionalidad y continuidad.
Este grado implica el derecho a percibir una pensión equivalente, con carácter general, al cien por cien de la base reguladora. Su reconocimiento exige acreditar limitaciones muy relevantes que afecten a cualquier ámbito laboral.
No basta con la existencia de una enfermedad grave. Es necesario demostrar que las limitaciones funcionales impiden el desempeño de cualquier trabajo, incluso aquellos de carácter más liviano o adaptado.
Es frecuente que el INSS reconozca grados inferiores en lugar de la incapacidad absoluta, lo que obliga a iniciar un procedimiento de reclamación para defender el derecho del trabajador.
En estos casos, puedes consultar incapacidad denegada o reclamación de incapacidad para analizar las opciones disponibles.
Mantente informado de todo tipo de novedades jurídicas y consulta artículos en torno a las dudas más frecuentes en nuestro blog.
*Imágenes diseñadas por Freepik