
El INSS puede revisar una incapacidad permanente cuando considera que ha habido una mejoría en la situación del trabajador o cuando se cumplen determinados plazos.
Estas revisiones pueden dar lugar a la reducción del grado de incapacidad o incluso a la retirada de la prestación, lo que genera una gran inseguridad en los afectados.
Es importante preparar adecuadamente estas revisiones y aportar la documentación médica necesaria para acreditar que las limitaciones persisten.
En caso de desacuerdo con la resolución, es posible iniciar un procedimiento de reclamación para defender el mantenimiento del derecho.
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