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Pantoja y …

Como abogado en ejercicio y columnista aficionado en esta página semanal, creo que debo hablar alguna vez de las decisiones judiciales, y muy especialmente de aquellas que me parecen desafortunadas.

Y tengo que decir que no estoy de acuerdo con el trato que se viene dando a esas dos personas que en su día formaron una pareja, que se llaman Isabel Pantoja y Julián Muñoz. En el caso de la primera, no logro entender le enorme estupidez de un país que parece alcanzar máximas cotas de audiencia televisiva contando todos los días lo que pide esta Sra. al Jjez, lo que le contesta S. Sª, lo que le pasa a su hija o el último lío de su hijo. Me pareció esperpéntico ese amago de protesta por un supuesto trato favorable que más parecía una excusa para incomodar sin base alguna. Pero tampoco logro entender las razones que he leído da una resolución judicial para negarle el tercer grado, como el escándalo que la rodeó, la proyección
social o el entorno en que se comete.

Para mí sigue siendo totalmente sorprendente que con una pena de dos años esta señora siga en prisión, pero lo es más que se le apliquen esos razonamientos (que por cierto no son los que contempla el propio Ministerio del Interior ni el reglamento) para negarle ese tercer grado, pareciendo con ello que la ley no es igual para todos y que a algunos por su fama o notoriedad debe aplicarse con mucho mayor rigor o dureza en algo tan grave como la pérdida de libertad. Pues tengo que decir que cada vez que oigo una noticia sobre esa señora (a quien en absoluto tengo simpatía alguna) lo que me viene a la cabeza es que se está cometiendo una injusticia que no debería prolongarse.

Como también me pasa con la situación que contemplé de Julián Muñoz (a quien tengo aún menos simpatía) y el informe de los médicos de la cárcel que detallan una cardiopatía isquémica-hipertensiva, unida a una diabetes mellitus tipo I y a un numeroso cuadro de afecciones, entre ellas una arteriopatía. Y con los mismos criterios legales que se dejó en libertad en su día al etarra Bolinaga, ahora se deniega el tercer grado a alguien que sin duda está condenado con todas las de ley, pero en una forma en que no deja de sorprender tal disparidad de criterio. Y desde luego no estoy de acuerdo con lo criterios aplicados por nuestro Tribunal Supremo para negar indemnización a Dolores Wanninkof aludiendo a que tenía que haberla reclamado en base a un artículo diferente al que alegó, tras haber pasado un auténtico calvario y nada menos que 519 días en prisión y resultar encima que cuando se inició la reclamación el procedimiento que se consideraba correcto fue el que escogió, aunque después haya cambiado.

Manuel Salinero González-Piñero
Abogado RZS

Publicado en: Viva Sevilla

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