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Navidades tristes …

Siempre he dicho que me gusta la Navidad. Lo he publicado en esta tribuna año tras año y siempre hay quien opina lo contrario. Pero no cambio en eso. Me gustan los villancicos, los regalos, las luces y sobre todo cuanto significa vivir la familia, que al final es lo más importante que tenemos. Pero como sevillano hay que reconocer que este año son tristes porque a los muchos problemas del conflicto mundial se une algo tan grave para nosotros como es el derrumbe de Abengoa.

A mí Abengoa no me ha dado directamente nada, pero como sevillano no me cabe decir sino que vivo angustiado ante una crisis que afecta a nuestra ciudad de forma decisiva. Oía hace unos días al presidente de Ebro decir de alguna manera que ellos adelgazaron al vender todo el sector del azúcar, que era su producto emblemático, cuando vieron que era un alimento que iba a descender en el consumo mundial y bajaron un porcentaje muy importante en su facturación e importancia primando la rentabilidad, que ahora está casi recuperada. Y sobre todo que su endeudamiento es del 1% del ebitda, porque al final los bancos prestan a quien no lo necesita. Desde luego parte de la lección de Abengoa para quienes no sabemos nada es que endeudarse en exceso es un riesgo inasumible cuando además estás en un sector que depende de que los gobiernos cambien la normativa, y no sólo del consumo y en países que acaban actuando de forma completamente diferente en tus cuentas. Pero sobre todo, que elevarse con deuda es tener los pies de
barro.

A su vez pone sobre la mesa ese debate de que una empresa de tanta categoría en una ciudad como Sevilla no puede sino salvarse aunque haya quienes legítimamente piensen que el riesgo y el capital de quienes son sus dueños no les ha beneficiado nada y son una empresa privada que ha de jugar con su dinero y el de sus accionistas para bien o para mal. Y en ello desde luego no ayudan esas indemnizaciones millonarias que sonrojan a la sociedad en su conjunto.

Pero no deja de molestarnos que esos bancos que parece exigen a su vez son precisamente los primeros que han sido reflotados con dinero de todos, en una espiral de ayudas que no debería ser para nadie. Pero sí lo es y lo ha sido para los bancos, cuando menos que sean capaces ellos también de salvar esos empleos y esa empresa con trabajadores e ideas ejemplares que Sevilla, Andalucía y España no pueden permitirse el lujo de perder ni por todo el oro del mundo.

Manuel Salinero
Abogado RZS

Publicado en Viva Sevilla

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