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Modificaciones del impuesto sobre sucesiones y donaciones en Andalucía

Si algo preocupa a los contribuyentes andaluces desde tiempos inmemoriales es el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (en adelante “ISD”). Este tributo es de carácter estatal, pero se encuentra cedido a las Comunidades Autónomas.

El ISD grava los incrementos patrimoniales obtenidos a título lucrativo por personas físicas por fallecimiento, donación o percepción de contratos de seguros de vida cuando el contratante sea distinto al beneficiario o, con otras palabras, deberán tributar por el impuesto aquellos que:

– Adquieran bienes y derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio, “mortis causa”.

– Adquieran bienes y derechos por donación o cualquier otro negocio jurídico a título gratuito, “ínter vivo”.

– Perciban de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguros sobre la vida, cuando el contratante sea persona distinta del beneficiario, salvo los supuestos expresamente regulados en la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y otras Normas Tributarias.

Como bien se ha indicado anteriormente, grava los incrementos de patrimonio obtenidos por personas físicas, excluyendo por tanto a las personas jurídicas, las cuales se encuentran sujetas al Impuesto sobre Sociedades.

El problema existente en relación a este Impuesto son las grandes diferencias que se producen entre las diferentes Comunidades Autónomas, mientras que por ejemplo en Madrid se bonifica al 99% el impuesto, en Andalucía se sigue aplicando el tributo cuando la cantidad heredada supera los 250.000 euros. Estas diferencias dan lugar a la “fuga” de familias andaluzas a otras Comunidades Autónomas que lo bonifican.

Desde este ejercicio 2017 y con el objetivo de favorecer a los andaluces que tributen por este impuesto, se están tomando medidas para reducir la cantidad abonada en concepto de ISD. Así las cosas, el pasado 20 de septiembre, Ciudadanos y el PSOE acordaron reformar de nuevo el citado impuesto, medida que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2018, afectando tanto a las herencias como a las donaciones.

Respecto a las herencias, la reforma fiscal acontecida durante este año, supuso una elevación del mínimo exento de tributación hasta 250.000 euros por heredero (familiares directos que pertenecen al grupo I y II, es decir, cónyuges, hijos, padres- biológicos o adoptivos- abuelos y nietos), suponiendo que todo aquél que heredase una cantidad menor, no tuviese que tributar por ello. Pero esto ha ido a más, y con la nueva reforma del próximo año, ese mínimo exento se incrementará hasta el importe de 1.000.000 de euros.

Además de elevar la cantidad del mínimo exento a 1.000.000 de euros, la reforma establece que el heredero que supere esa cifra y, por tanto, deba pagar el impuesto, solo lo haga por la cantidad excedente y no por el total, es decir, si una persona recibe 1.200.000 euros, solo deberá tributar por los 200.000 euros de diferencia.

En el ISD no solo se tiene en cuenta el importe heredado, sino también el “patrimonio preexistente” del heredero en el momento del fallecimiento del causante. Para 2017, este patrimonio debía ser inferior a 402.678,11 euros para que el heredero pudiese aplicar la exención, pero a partir de enero de 2018, ese importe se elevará hasta un millón de euros.

Con todos estos cambios, los partidos políticos andaluces prevén que solo un 5% de las liquidaciones del impuesto saldrán a pagar, quedando el resto de liquidaciones exentas de tributación en el ISD.

Como hemos anunciado anteriormente, no solo las herencias se van a ver favorecidas por la reforma de 2018, también se incluyen a las donaciones.

Por un lado, podrán beneficiarse de una bonificación del 99% (con un límite máximo de 1.000.000 de euros) en el caso de transmisión de dinero entre padres e hijos, siempre y cuando ese dinero se dedicase a la constitución o ampliación de una empresa individual o negocio profesional, así como de una exención del 99% (máximo 180.000 euros), cuando el dinero donado de padres a hijos se destine a la compra de una vivienda habitual, siempre que el donatario tenga 35 años o una minusvalía superior al 33%.

Con esta nueva reforma, esperemos que el miedo de los andaluces a realizar donaciones o heredar cierta cantidad de dinero se acabe, y no sean rechazadas las herencias por imposibilidad de hacer frente al pago del ISD, ya que, según el Consejo General del Notariado, de las casi 385.000 herencias tramitadas en nuestro país en el año 2016, cerca de 39.000 fueron rechazadas.

A mayor abundamiento, el presidente del PP en Andalucía ha informado que no consideran suficiente esta medida, anunciando que presentarán una enmienda al Presupuesto de la Junta de Andalucía para 2018 con el objetivo de, en primer lugar, bonificar el ISD al 99% y en segundo lugar situar un mínimo exento para hermanos y sobrinos, aspecto este último que no es tratado por la futura reforma de 2018.

Por todo ello, es importante estar informados de todas las reformas que nos favorecen como contribuyentes y, en caso de duda, acudir siempre a profesionales en materia tributaria. Esperemos que sigan tomándose medidas que nos favorezcan a la hora de recibir herencias o donaciones.

María Gómez-Torga Uceda

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