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Dudas …

Es bueno dudar. Cuando nos sentimos infalibles estamos más cercanos que nunca a la estupidez. Y la duda es la base de todo el procedimiento penal. Y en ese sentido, cada vez me preocupa más la forma en que se enfocan las noticias sobre temas sometidos a procesos judiciales, en que lo importante parece ser formar determinada opinión en lugar de obtener la condena más ajustada a las leyes que resulten de aplicación.

Así, me sorprende la opinión de determinados políticos sobre la Sentencia de la talidomida, que me parece de una demagogia alucinante. Los jueces se han limitado en este caso a aplicar la prescripción, cuando para ellos hubiera sido más fácil hacer lo contrario. Pero la Ley dice lo que dice y a ello han de estar. Y curiosamente esos políticos que salen diciendo que es una barbaridad y que se hace un enorme daño a los afectados, son los mismos cuyas asesorías jurídicas aplican constantemente la prescripción cuando les favorece. Ese daño es una barbaridad, pero lo que tienen que hacer es conseguir si quieren por sus medios políticos de la empresa causante y de su país que asuman las indemnizaciones que se hayan conseguido en otros lugares y dejar de sembrar absurdas dudas contra los jueces para cubrir su electorado y sus votos.

Pero también estoy un poco sorprendido con otros hechos, como lo de la niña gallega y el juicio a sus padres adoptivos. Creo que todos estamos convencidos que esos padres son culpables y que como tales merecen la mayor de las condenas. Pero mi preocupación es que si no lo fueran estoy cada vez más seguro que un jurado como el que se ha elegido, con cuanto previamente han conocido y con la presión que se está produciendo, sin duda terminarían condenando. Empiezo a ver estadísticas de errores de jurados y vuelvo a cuestionarme si es el mejor sistema. Sé que es impopular dudar siquiera un momento de esa culpabilidad, como lo es decir que un Ministro no puede proclamar que un ciudadano marroquí que ha sido localizado tras más de 18 años como supuesto autor de una asesinato execrable es sin duda ese sujeto. Viva la Guardia Civil, pero no se meta Vd.. Sigo creyendo que debemos ser más cuidadosos con todo ello y plantearnos que debemos condenar a los culpables con toda dureza, pero no saciar previamente el deseo de Justicia. Cada vez más, veo que lo importante no es no condenar sin lugar a duda alguna sino llenar el deseo de condena que tan irremediablemente padecemos.

Manuel Salinero González-Piñero
Abogado RZS

Publicado en: Viva Sevilla

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