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Vacaciones

Por fin llegan las vacaciones y éste será el último artículo de este curso, que ha sido duro y en el que termino agotado con esto del calor continuado que pesa sobre todo cuando se acumulan las semanas en que es difícil dormir bien.

Menos mal que llegamos con una enorme mejora en el empleo, que nos alegra a todos en el alma en cuanto supone de disminución de esa tremenda lacra que es el muy elevado índice de paro de este país. Es verdad que muchos empleos son precarios, pero me temo que la tendencia en el mercado global mundial con la competencia de los países emergentes va a obligar seguir por ese camino. Pero lo importante es que en ese importantísimo tema del trabajo se ha conseguido cortar la sangría.

Otra cosa que a mí me gustaría que terminase en el nuevo curso es lo de la Ciudad de la Justicia en Sevilla, pues estuve ayer trabajando en Málaga y de nuevo sentí la enorme envidia sana de contemplar cómo disfrutan de unas instalaciones modernas y avanzadas frente a las impresentables sedes judiciales que padecemos aquí. Pasan los años y seguimos sin ver avance alguno y con una Sevilla que sentimos como absolutamente parada frente al progreso y avance que se percibe en muchos otros lugares de Andalucía. Espero que en el nuevo curso oigamos mucho menos hablar de Grecia, donde al final se ha impuesto la máxima de que los compromisos hay que cumplirlos por mucho absurdo referéndum en que se gasten dinero para nada. Es evidente que van a tener que pasarlo mal, pero tengo claro que se ha transmitido la idea de que las deudas hay que pagarlas y ello impregna de seriedad cuanto suene a Europa, lo cual era necesario.

Y por desgracia vamos a tener que seguir soportando el absurdo problema independentista en el que tan estúpidamente nos han metido algunos políticos catalanes y del que hoy se publican las sanciones por la pitada. Creo sinceramente que esas sanciones no servirán de mucho pues esos políticos sin duda las aprovecharán para darse más propaganda y llorar con su acostumbrado victimismo. Quizás la mejor política es ésa de que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

En fin, deseo unas muy muy felices vacaciones a todos y especialmente a quienes hayáis tenido la enorme paciencia de leerme.

Manuel Salinero González-Piñero
Abogado RZS

Publicado en: Viva Sevilla

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