2 Min. de lectura

Tonterías esperpénticas

Desde luego uno acaba dándose cuenta de que es imposible presenciar más tonterías. Pretender convertir los Reyes Magos en una actuación teatral, sus ropajes en las cortinas de los cuartos de baño o a sus majestades en Melchora, Gaspara o Baltasara es de matrícula de honor en ese ránking. Es también absurdo (aunque en mi opinión -a lo mejor porque soy sevillista- sólo de notable alto) usar símbolos futbolísticos cuando lo importante es olvidarse de la pelotita y pensar sólo en la ilusión de los niños. ¡Cómo se pueden hacer esas tonterías con algo tan tremendamente maravilloso como el día más ilusionante y diferente de las Navidades españolas es realmente asombroso!

Pero es que ver cómo la autonomía que era la más avanzada acaba con sus “honorables” convertidos en una trama de pedir porcentajes en cuadrilla familiar después de dar lecciones de grandes economistas, para resultar que lo que de verdad sabían hacer era tan viejo como eso, hace que la matrícula tenga que ser desde luego multiplicada.

O cómo quien dirige esa grandiosa Cataluña (para mí no debe dejar de serlo aunquese empeñen en cargársela) comienza todo un proceso para salvar su mando que nada menos acaba convirtiéndole en marioneta de una minoría asamblearia que se burla con empates en votaciones a 1515. ¡Y él comiéndose las uñas! Ni el más tonto de los políticos podría aceptar esa tomadura de pelo. Pues hay quien lo ha hecho, ha seguido negociando y ha acabado encima aceptando ceder su puesto. Eso ya no es de matrícula de honor, ¡es de cum laude a la carrera completa!

Y ver cómo los últimos recién llegados repiten que hay que hacer recortes en gastos y atenerse a la igualdad para a las primeras de cambio pretender utilizar un subterfugio y la moneda de cambio de sus escaños para percibir más de 1 millón de euros del presupuesto costa de todos y además usar la tribuna de forma ilegítima. Es de verdad creer que son tan listos que desde el minuto uno engañan a todos y encima van de superlegitimados de la decencia porque deben pensar que los españoles somos sencillamente tontos. Y quien se lo permita a cambio de cualquier prebenda, desde luego se habrá consagrado como tal.

Aunque como eso no es sólo un privilegio español, resulta que el gran narcotraficante mundial después de la que lió para escaparse de la cárcel, acaba viéndose atrapado por su irrefrenable deseo de que le halaguen su ego con una entrevista con un famoso actor de “jolibú”. ¡Vanitas vanitatis!. Esperemos que el 2016 mejore esa cosecha de estupideces que siguen proliferando por doquier…

Manuel Salinero González-Piñero
Abogado RZS

Publicado en Viva Sevilla

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on pinterest

Contacta con RZS

O si prefieres te llamamos nosotros