2 Min. de lectura

Ratificación por España del Tratado de Lisboa

El 31 de julio de 2008, mediante Ley Orgánica 1/2008 de 30 de julio, se autorizó a España para ratificar el Tratado de Lisboa, texto por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea. Dicho Tratado fue firmado en la capital portuguesa el 13 de diciembre de 2007.

Entre los objetivos del Tratado, señala la exposición de motivos, se encuentran la “promoción de la paz y el bienestar de los pueblos que integran la Unión Europea”. Se echa de menos que su vocación no vaya dirigida también a otros pueblos que no la integran, teniendo en cuenta la responsabilidad que tiene dicha institución con otros países más desfavorecidos, como consecuencia del peso político y económico del que goza en el mundo globalizado en el que vivimos.

El texto se firma sobre la base de la Unión, fundada sobre “los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad” y basándose en “los principios de la democracia y el Estado de Derecho”.

Llaman la atención en el articulado del Tratado, entre otras menciones, las realizadas a la igualdad entre hombres y mujeres, que deberá garantizarse en todos los ámbitos, incluso en materia de empleo, trabajo y retribución; al reconocimiento y el respeto de la Unión al derecho de las personas mayores a llevar una vida digna e independiente y a participar en la vida social y cultural; así como al derecho de las personas discapacitadas a beneficiarse de medidas que garanticen su autonomía, su integración social y profesional y su participación en la vida de la comunidad. Es significativo sea necesario que recoger tales derechos cuando ya existe la prohibición de toda discriminación, y en particular la ejercida por razón de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genéticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual. Con una prohibición de discriminación tan amplia, ¿por qué recoger los mencionados derechos? Convendría que reflexionar al respecto.

Además de reafirmar derechos recogidos en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, es de especial interés el “Derecho a una buena administración”, derecho de toda persona a que las instituciones, órganos y organismos de la Unión traten sus asuntos imparcial y equitativamente y dentro de un plazo razonable, así como la mención al Defensor del Pueblo Europeo, figura creada por el Tratado de la Unión Europea en 1992, institución que garantiza ese buen funcionamiento. Dentro de la generalidad de ese derecho, es de agradecer la intención y el compromiso de la Unión a un buen funcionamiento de sus instituciones.

Nuestros mejores deseos para que los derechos recogidos en el Tratado de Lisboa se disfruten tanto dentro como fuera de la Unión Europea.

 

#NuestraRaZóndeSer: En RZS Abogados somos especialistas en Derecho con más de 25 años de experiencia, por ello te animamos a que nos contactes en el 915 433 123 o en el correo electrónico info@rzs.es, así como a través de nuestro formulario de contacto donde puedes explicarnos tu caso y te contactaremos a la mayor brevedad.

#Derecho #RZSAbogados

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on pinterest

*Imágenes diseñadas por Freepik

Contacta con RZS

O si prefieres te llamamos nosotros