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Prensa y papel

Cada día más el papel desaparece. Así, para los abogados supone sin duda una auténtica revolución la que pretende introducirse el próximo 1 de enero con la implantación de la obligación de emplear los medios telemáticos o electrónicos para la presentación de escritos. Esos medios van a sustituir ya al papel, aunque como decía ayer el Sr. Llera me parece que una vez más los propósitos de legislador no se corresponden con la realidad y será imposible disponer para esa fecha de las dotaciones que permitan llevar a cabo esa modificación. O sea, una vez más se habrá actuado de esa forma dictando una ley que sencillamente no va acompañada de los medios necesarios y no se ajusta a la situación real, poniendo de manifiesto un nuevo despropósito con la Justicia. Una Justicia de la que como anécdota diré que en nuestro despacho ya tenemos señalado un juicio para el día 6 de noviembre de 2019 a las 11.30 (no es una broma, más de 4 años para fijar un vista… ¡qué barbaridad!)

Cada vez más leemos los periódicos en la tableta o el ordenador. En mi caso sigo leyendo en el libro tradicional que para mí es un objeto sagrado y me niego a abandonarlo. Y de las pocas cosas buenas que tiene un fin de semana como el pasado, con puente y tanta lluvia es que me permite darme el gustazo de leer varios periódicos en papel impreso y con toda tranquilidad, deteniéndome en todas sus columnas, etc. Diré de paso que esto de que los festivos sean distintos en las diferentes autonomías y estés cerrado en Sevilla pero atendiendo a los Juzgados de Madrid me parece uno más de los despropósitos con que nos hemos acostumbrado a vivir.

Así, no puedo sino hacerme eco de alguna de las cosas verdaderamente sensatas y magníficas que he leído, como la de Rafael Arenas en El Mundo: Tolerar que las administraciones y poderes públicos abandonen el marco constitucional no es mero conflicto institucional, es algo más grave, es el desprecio a los ciudadanos y los derechos que – pensábamos- teníamos granizados.

Y muy especialmente la brillante reflexión de Fernando García Cortázar en ABC: Somos la única civilización que parece avergonzarse de sí misma. Somos la única Nación que renuncia su significado. El absurdo anticristianismo que se aloja en la presunción de laicidad no es un ataque a dogmas que solo afectan a los creyentes. Es una ofensiva contra valores que determinan una forma de vivir, un concepto de la persona, una idea de la libertad, una perspectiva de la unidad moral del género humano Con otras cosas que están sucediendo, esta es una manera de liquidar lo que muchos entendemos como España. ¡Chapeau!

Manuel Salinero González-Piñero
Abogado RZS

Publicado en Viva Sevilla

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