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Por qué acometer una reestructuración societaria en una pequeña o mediana empresa

Con frecuencia, pequeños y medianos empresarios que han visto como las empresas de las que son propietarios han experimentado un constante crecimiento a lo largo de años de existencia, se enfrentan a la cuestión relativa a si es procede acometer un proceso de reestructuración empresarial o societaria.

Habitualmente se da el supuesto en el que se ha concentrado en una sola sociedad: patrimonio estrictamente personal (como lo son los vehículos o la vivienda personales), con patrimonio ligado a la actividad productiva o empresarial. Incluso en ocasiones sucede que el patrimonio personal lo es además de más de un socio (cuestión típica en empresas familiares), o, que la actividad económica desarrollada por la empresa puede ser dividida en dos o más distintas (por ejemplo, si hay dos o más centros de trabajo, o verticalmente -por ejemplo, por un lado, la actividad productiva, y por otro, la comercial o dedicada a las ventas-).

Cada caso particular requiere del pertinente análisis y estudio previo. No obstante, sí existen unas determinadas pautas o criterios que pueden mantenerse y ser aplicables con carácter general a todos los supuestos. Así, siempre es recomendable limitar los riesgos propios de la actividad empresarial y, en ese sentido, conviene que el patrimonio ligado a ésta se encuentre separado de aquellos elementos estrictamente personales (como lo es la vivienda de uso privado o familiar).
Del mismo modo, es también frecuente que la sociedad dedicada a la actividad empresarial acumule patrimonio inmobiliario, y no sólo de carácter exclusivamente personal. Por ejemplo, es el caso de locales, plazas de garaje e incluso naves industriales adquiridos con el fin de ser arrendados y obtener así una rentabilidad de su uso.

En tales casos de acopio de dicho patrimonio de carácter inmobiliario de carácter empresarial (no personal), suele ser también recomendable separar éste, tanto del patrimonio inmobiliario de uso personal, como por supuesto del patrimonio ligado a la actividad económica. De tal modo, resulta posible sustraer los referidos inmuebles, del devenir y riesgo propios de la actividad empresarial.
Existen otras muchas razones para acometer reestructuraciones empresariales en función de cada caso concreto, como lo son la planificación de la sucesión generacional en la empresa familiar, o la división entre dos o más socios del patrimonio empresarial en caso de conflicto entre ellos.

En cualquier caso, siempre es preciso tener presente el régimen fiscal aplicable a estos procesos de reestructuración, el cual en no pocas ocasiones determinará asimismo el modo de proceder con ésta.

En RZS Abogados quedamos a su disposición para asesorarle en relación con las cuestiones que a este respecto se le puedan plantear y buscar la estrategia más adecuada en defensa de sus intereses. Puede ponerse en contacto con nosotros sin compromiso llamando al teléfono 915 433 123 o escribiéndonos a través del formulario web.

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