2 Min. de lectura

Mas y más

No nos queda más remedio que hablar otra vez del problema que nos están planteando a todas horas esos políticos catalanes que representan a menos del 50% de sus votantes y que están liderados por un partido directamente implicado en una tremenda trama establecida para cobrar mordidas desde hace años. Es increíble que desde esas premisas se esté poniendo en cuestión a España y a sus instituciones.

Llegados a este punto, tenemos que plantearnos si cabe seguir en ese camino que hasta ahora parece que se propone ir hacia un Estado federal o hacia una mayor autonomía como forma de solventar el problema, y lo que se impone es justamente lo contrario, aunque uno parezca como casi antidemocrático si lo plantea. Habrá que entrar directamente en revisar las competencias autonómicas y los gastos que nos causan y que se revelan cada vez más dañinos.

Buena parte de estos problemas vienen de la gestión de la enseñanza y cómo ha sido usada por políticos con una cateta visión localista marcada por inocular el virus que ahora ha producido esta enfermedad. Frente a la tibieza con que hemos afrontado ese hecho, debemos empezar a pensar que tenemos que cambiar drásticamente ese camino. Como también hay que entrar de una vez en revisar otros gastos como los de una gestión de la Justicia que es absurdo que esté en manos de las autonomías.

A ese respecto, Ciudadanos plantea eliminar el Senado, las diputaciones o el CGPJ, pero una vez más elude el tema de recortar absurdas competencias autonómicas que son las que nos crean estos problemas que nos están complicando la vida. Por el contrario, el Senado francés acaba de aprobar que, como base de la revolución francesa, el progreso sigue siendo que el catalán y las demás lenguas menores no sean oficiales, lo que ahorra dinero y permite que los funcionarios sean los mejores pudiendo competir todos por todos los puestos sin barrera de idiomas. Ello no quiere decir, al contrario, que no se respete el catalán. En muchos sitios franceses verá todos los nombres de calles escritos en catalán pero por delante estarán escritos en francés.

Sin duda hay que actuar de forma rigurosa y prudente, pero sin que tiemble la mano frente a esos insensatos políticos catalanes gobernantes de unos fantásticos compatriotas que han manejado su poder de forma impresentable y a los que de una vez hay que cercenar sin falsas liberalidades que carecen del más mínimo sentido en un mundo que ha de tender a la europeización y a la globalización y no a actuaciones como la que hemos visto que resultan realmente sonrojantes en un Parlamento que nunca pensé que pudiera llegar tan bajo como representantes de un pueblo de tanta categoría.

Manuel Salinero González-Piñero
Abogado RZS

Publicado en Viva Sevilla

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on pinterest

Contacta con RZS

O si prefieres te llamamos nosotros