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Los pros y contras de la subasta electrónica

La entrada en vigor de la Ley 19/2015, de medidas de reforma administrativa en el ámbito de la Administración de Justicia y del Registro Civil, supuso una revolución en el tradicional sistema de las subastas judiciales, cuyo objetivo principal era el de dotar de mayor publicidad, transparencia, acceso y participación a los procesos de subasta judiciales (tanto para bienes muebles como para inmuebles), para lo cual la Administración implantó un único portal de subastas dependiente de la Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado. De esta forma, cualquier persona con acceso a internet podía conocer los detalles de todas las subastas que en ese momento se estuviesen celebrando en cualquier Juzgado del territorio español y, en su caso, participar mediante pujas, previo registro en el portal (mediante firma digital) y consignación del depósito correspondiente. Más de un año y medio después de su definitiva implantación, las cuestiones que se plantean son ¿realmente se ha conseguido el fin que inspiró la reforma? ¿hay un mayor índice de participación? ¿es verdaderamente fácil acceder al Portal y participar?

Una de las principales novedades es que la subasta permanece abierta durante 20 días en los que se pondrán realizar pujas, lo que supone una ventaja para quien quiera participar. No sólo no tiene que estar presente en el Juzgado a una hora determinada de un día concreto, sino que ahora, desde casa, y a cualquier hora del día, se puede acceder al portal y realizar la puja, estando a disposición del interesado mayor información relativa a la finca, tal como la certificación de dominio cargas, o la referencia catastral, a la que antes no se hacía referencia.

Pero, la ventaja más importante, o que en la práctica tiene mayor relevancia, es que, tras la implantación del nuevo sistema, la convocatoria de la subasta se anuncia en el Boletín Oficial del Estado, sirviendo el anuncio como notificación al ejecutado no personado, lo que a la postre incide en la agilización del procedimiento ejecutivo. Atrás quedaron los meses de espera, con la consecuente dilatación del procedimiento, hasta la efectiva notificación al demandado en su domicilio, o mediante edictos, tras varios intentos negativos de notificación personal.

Por contra, existe un gran inconveniente, y es que una vez publicada la subasta en el portal, cualquier error en el anuncio – ya sea de carácter material o aritmético, ya sea por la omisión de algún dato relativo a la subasta que requiera de su subsanación-, no es posible realizar modificación alguna. Por lo que hay que solicitar al Letrado de la Administración de Justicia del Juzgado que haya acordado su convocatoria, que comunique al portal dicha circunstancia, quien acordará la cancelación de la subasta. Subsanado el error, se procederá a una nueva publicación, previo pago de la tasa correspondiente, y con el inevitable retraso que conlleva.

Ciertamente, se han llevado a cabo una serie de mejoras en el sistema, como por ejemplo, que la subastas terminen a las 18 horas de un día hábil, lo que ha supuesto un gran alivio para los profesionales, y sobre todo, para los Procuradores, que la mayoría de las veces son los habilitados en el portal para hacer pujas como representante del ejecutante.

Pero, en relación a la mayor participación, objetivo principal de la reforma, ¿se ha logrado? Cabe recordar que, hasta la reforma, el 95% de la subastas quedaban desiertas, según datos del Ministerio de Justicia, por lo que las subastas se convertían un en un coto cerrado para unos pocos. No obstante, la realidad demuestra que existe un mayor número de participantes en las subastas, aunque existe la duda de que ello se deba al nuevo sistema o a la incipiente recuperación de la economía, que incide directamente en la obtención de financiación, lo que hace posible realizar el depósito (5% del tipo de subasta), requisito indispensable para poder participar en la subasta.

Ciertamente, el acceso al portal es bastante fácil; tecleando en el ordenador la siguiente dirección https://subastas.boe.es/ tienes a tu disposición varios sistemas de búsqueda, bien por provincias o bien por la referencia de la subasta concreta.

Localizada la subasta en cuestión, aparece información general de las fincas a subastar, su tipo de subasta, el Juzgado en el que se sigue la ejecución, el anuncio del BOE, o la cantidad reclamada. Para acceder a información más concreta de las fincas, como por ejemplo la certificación de dominio y cargas (que no siempre está disponible), es necesario identificarte en el portal.

Especial cuidado hay que tener a la hora de realizar las pujas, pues el sistema no entiende de las comas de los decimales, por lo que hay que escribir exclusivamente los enteros y dejar los decimales para otra ventana que aparece a la derecha. Esto ha dado ya varios quebraderos de cabeza; el más sonado, el del postor que, habiendo realizado el depósito previo, quería pujar por 60.000€, y tecleó en la casilla 60.000,00, pero el sistema entendió 600.000€. Por lo que, en caso de dudas, siempre será mejor olvidar los decimales, y ofrecer, exclusivamente, importes en números enteros.

Al margen de esta anécdota, que desconozco cómo se resolvió finalmente, el nuevo sistema de subastas judiciales, con las mejoras introducidas y las que se deberán ir realizando, supone una revolución en un hito procesal que permanecía inalterado, y que presenta mayores ventajas que inconvenientes, si bien habrá que prestar especial cuidado de querer participar en una subasta, debiendo acudir, para una mayor seguridad, a un abogado especializado en este tipo de procedimientos que estudie a fondo el expediente judicial y el estado de cargas del inmueble en cuestión, para así evitar desagradables sorpresas.

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