5 Min. de lectura

La importancia de la diligencia del usuario en la contratación de los productos financieros

Nadie es ajeno a que la situación actual de crisis económica ha determinado el planteamiento ante los juzgados de primera instancia de procedimientos en que se plantean cuestiones hasta entonces al menos no habituales, como sería en el caso que nos ocupa los motivados denunciando una mala praxis bancaria, por clientes, incluso habituales de este tipo de contratos financieros, en que se invoca la nulidad de determinados instrumentos financieros por la falta de consentimiento válidamente prestado, sobre la base de la existencia de un vicio del consentimiento en el inversor con causa en una conducta por parte de la entidades de inversión, bien dolosa, bien susceptible de generar error en el contratante inversionista, conducta que se circunscribe bien en el hecho de no informar de los niveles de riesgo de la operación, de la verdadera condición de los fondos, o de la identificación de la entidad emisora (LEHMAN BROTHERS), o la falta de de solvencia de determinado operador, así como la concertación de productos que poco o nada tienen que ver con los ofertados. Sobre estos presupuestos

Frente a estas pretensiones de nulidad o resarcitorias se articula, por las empresas que prestan los servicios de inversión, la inexistencia de un verdadero nexo causal entre el incumplimiento que se achaca a la empresas de servicios de inversión y el daño producido al cliente, al ser este, el daño reclamado, bien una consecuencia del riesgo informado, o de la variación a la baja del valor de cotización del producto o de las incidencias del mercado, o de la imprevisibilidad para la propia entidad financiera de la falta de profesionalidad de quienes actuaban como bróker dealer (Madoff), quienes al tiempo de contratar el producto eran personas de notoria solvencia o que el fraude era imprevisible.

Se articula igualmente la doctrina de los propios actos, en la medida que dichos “vicios” o incumplimientos se denuncian al cliente cuando los resultados anteriormente positivos de la inversión acometida se tornan negativos no tienen la consolidación esperada por el cliente.

La propia naturaleza de la operación contratada en la que actúan de meros depositarios o intermediarios del cliente sin acometer gestión efectiva alguna de la que deban responder, siendo así que explicada la inversión al cliente, este es el verdadero órgano decisor máxime cuando tiene un conocimiento suficiente materializado en la experiencia de concertación de operaciones semejantes.

La reciente sentencia de fecha 6 de junio de 2011 del Juzgado de Primera Instancia núm. 56 de Madrid en autos de Procedimiento Ordinario 1669/08, frente a la alegada infracción del deber de información aducida por la actora ya que el BANCO no se les informó del grave deterioro de la solvencia de Lehman Brothers y de los bancos islandeses que culminó con la quiebra de aquella y con la intervención de estos, ni de la recomendación de vender, no estimo la invocada infracción del deber de información partiendo:

La iniciativa de los inversores. “siendo los actores quienes optaron y decidieron, por lo que no estamos ante ninguna venta asesorada en cuanto que no se ha constatado que la demandada les hiciese recomendaciones personales de inversión o les obligase a adoptar ninguna conducta, siendo la decisión final de adquirir o no los productos de cada uno de los demandantes.

La propia experiencia de los inversores. Los actores sabían lo que compraban y su elección lo fue en función de la mayor rentabilidad del producto en cuestión conociendo puntualmente la revalorización o minusvaloración de su inversión .

De otro lado, la mayoría de los demandantes son clientes familiarizados con estos productos y otros de riesgo más elevado, y con conocimientos en materia financiera.

La doctrina de los propios actos. Lo cierto es que la prueba revela que todos los demandantes compraron con cabal conocimiento de los productos que adquirían, y sin que nunca antes de la insolvencia de Lehman y de los bancos islandeses pusieran en duda su adquisición y su titularidad.

Por lo tanto además del deber de información, lealtad que la LMV impone a las empresas de inversión el mismo no debe entenderse infringido en todo caso, y particularmente por el hecho de no haberse informado al inversionista de la situación de insolvencia de Lehman o de la falta de profesionalidad de quienes actuaban como bróker dealer (Madoff)

No se trata de un pronunciamiento aislado, y en este sentido la SAP de Gijón , Civil sección 7 del 18 de Junio del 2010 (ROJ: SAP O 1798/2010) afirma que cuando se pretende la nulidad de un contrato por ser la información incompleta o inexacta debe valorarse teniendo en cuenta las circunstancias de las personas a las que van dirigidas, siendo así que no es el mismo el inversor profesional que el inexperto,, es decir si el error es o no inexcusable, para lo cual debe tenerse en cuenta necesariamente la diligencia con que actúa el inversor, no solo al contratar sino durante el normal desenvolvimiento del contrato.

La sentencia de veintiséis de enero de dos mil once, del Juzgado de Primera Instancia 44 de Madrid Juicio Ordinario nº 1.289/10 no aprecio que el error padecido por la contratante fuera inexcusable o esencial, a efectos de obtener la declaración de nulidad contractual pretendida, partiendo de la propia experiencia del inversor. En idéntico sentido la SJPI Badajoz, núm. 207/2009 (Núm.), de 24 noviembre AC 201039

Ahora bien pareceres discrepantes la sentencia de 9 de junio de 2010 del juzgado nº 71 de Madrid, aprecio el incumplimiento por parte de una entidad de crédito de la obligación de informar a los clientes, puesto que no ofreció una información completa y transparente sobre la evaluación negativa del emisor LEHMAN BROTHERS TREASURY CO BV “que conocía o al menos debería haber sospechado con arreglo a la diligencia exigible a un profesional experto en la materia”

La sentencia de fecha 25 de noviembre de 2010 dictada por el Juzgado de primera instancia nº 90 de Madrid en los autos 151/2010, que estimo la acción de nulidad de un contrato de asesoramiento financiero, sobre la base de no haberse informado al cliente consumidor quien era la entidad emisora de los bonos.

Por su parte la SAP Gijón, Civil sección 7 del 09 de Julio del 2010 ( ROJ: SAP O 1799/2010) entiende que en todo caso existiría una infracción por la entidad del deber de lealtad adoptando la medidas de garantías que evitasen al inversor el resultado fatalmente acecido por un hecho imprevisible.

Por otra parte el juzgado de primera instancia nº 37 de Madrid en sentencia de 19 de enero de 2011 Juicio ordinario nº 2078/2010 decreto sobre el mismo incumplimiento del deber de información no la nulidad del contrato sino la resolución al no informar al cliente que la inversión se hallaba vinculada a Lehman Brothers, empresa que, afirma, desconocía en el momento de la firma del contrato y de sus sucesivas renovaciones y en la que fundamenta en lo esencial la falta de información en la que sustenta la resolución contractual por negligencia.

Por lo tanto entendemos que el deber de lealtad e información que impone la LMV a las empresas de servicios financieros, y la mayor diligencia que debe exigirse a la mismas frente a los inversores partiendo de su consideración como experto, conocedor del mercado en que opera con ánimo de lucro, y en el que toma la iniciativa frente al inversor, no puede suponer ni interpretarse como carta blanca para el inversionista que haga dejación del deber de informarse.

Solicite más información:

Solicite ahora más información sobre los servicios de RZS Abogados,

– Póngase en contacto con nosotros a través del formulario web.
– Llámenos al 915 433 123

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on pinterest

*Imágenes diseñadas por Freepik

Contacta con RZS

O si prefieres te llamamos nosotros