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La Audiencia anula la compra de una casa por los intolerables ruidos

La Audiencia de Sevilla ha anulado el contrato de compraventa de una vivienda por los ruidos “intolerables” de la misma y ha condenado a la promotora a pagar una indemnización de 1000 euros a la familia en concepto de daños morales por unas inmisiones acústicas que “vulneran grávemente su derecho al descanso y a una vida familiar que se desarrolle en condiciones de intimidad y confort adecuados”.

La vivienda que se ubica en la ubranización Las Terrazas de Bormujos, fue adquirida en junio de 2005 y los problemas de ruido se producían porque el dormitorio principal coincidía con el cuarto de baño de la casa de al lado en la que los elementos de la conducción del agua y las griferías se instalaron en la pared divisoria, en contra de lo que habría constituido una “buena práctica constructiva”.

La sección Sexta de la Audiencia ha concluido ahora que las deficiencias constructivas son “tan graves y afectan de un modo tan negativo al desarrollo normal de una vida familiar, que es a lo que está destinada la vivienda, que la hacen inhábil para su destino”. Para el tribunal, el recurso de la promotora “desenfoca gravemente” la cuestión central del litigio y se “enredan en disquisiciones” sobre el ámbito de la aplicación del reglamento autonómico y sobre la forma de realizar las mediciones acústicas, pasando “completamente por alto” la cestión sobre si tales inmisiones acústicas se producen o no.

El juez de Primera Instancia recordó que los peritos afirmaron que tanto en el salón de la planta baja como en el dormitorio de arriba era “factible mantener una conversación con una persona situada tras la pared divisoria [con la vivienda colindante] sin mayor dificultad. Incluso se podían oir pequeños ruidos como el golpear de una maquinilla de afeitar con el lavabo”.

La sentencia de la Audiencia sañala que si los elementos constructivos de forma independiente cumplen con las exigencias de aislamiento acústico pero son colocados con técnicas constructivas deficientes, sus virtudes aislantes pueden quedar seriamente comprometidas, “como ha ocurrido en el caso de autos al colocar un cuarto de baño colindando con el dormitorio de los actores y haber empotrado las tuberías en la pared, con lo que cualquier apertura de grifo, ducha o uso de cisterna son perfectamente audibles en el dormitorio de los demandantes a cualquier hora del día y de la noche”.

Los magistrados precisan que si la vivienda entregada es claramente inhábil para ser usada como “hogar familiar”, resulta “irrelevante” que la vendedora pueda acogerse a cualquier resquicio que le ofrezca la normativa reglamentaria sobre aislamiento acústico. Sobre todo porque, según la sentencia, ha quedado demostrado que la casa “padece inmisiones acústicas intolerables procedentes de la vivienda colindante a causa de la defectuosa construcción y diseño”.

En cuanto a las medidas paliativas que propuso la promotora, para colocar material aislante, el fallo señala que reduciría notablemente las habitaciones y no se puede olvidar que “no estamos ante una mansión señorial sino ante una simple vivienda familiar con una superficie útil total de 129,55 metros cuadrados”. Y también descarta que se hagan obras en la viivenda colindante porque no existe una obligación jurídicamente exigible para el propietario para que tenga que hacer tales obras de las que tampoco hay certeza de que vayan a suponer una solución al problema.

Un fallo “demoledor” que sienta un precedente para otros casos

El abogado Manuel Salinero, que representa a los demandantes destacó ayer la importancia de la Audiencia, que confirma a su vez la dictada por el juzgado de Primera Instancia número 2 de Sevilla. El letrado explicó que la resolución es “demoledora” y “debe servir de modelo” para otros ciudadanos que se encuentren en situación similar. Para el abogado de los demandantes, hay dos líneas básicas que se desprende de esta sentencia. La primera es que los ruidos que había en la vivienda objeto del pleito no eran simples molestias, sino que hacían “inhábil” la vivienda para su destino. Y la segunda es que las deficiencias son de tal índole que no basta “con poner un parche”, como pudiera ser la instalación de productos aislantes, dado que incluso habría que hacer obras en la vivienda de donde procedían los ruidos. Salinero destacó que el fallo recuerda a la jurisprudiencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en otros casos como el de los ruidos del aeropuero londinense de Heathrow y sienta un novedoso precedente.

Jorge Muñoz

Publicado en Diario de Sevilla

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