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Incumplimiento por Bankia de las obligaciones que le incumben como emisor

Como ya expusimos en uno de nuestros anteriores artículos, el eje de la reclamación judicial contra BANKIA -encaminada a obtener la recuperación de la inversión-, gira en torno a la no veracidad de los datos contables y financieros publicitados por BANKIA con ocasión de la oferta pública de suscripción de acciones, inexactitud que se puso de manifiesto posteriormente a su adquisición con ocasión de la revalorización y recomposición de las acciones producida como consecuencia de las operaciones de reestructuración de la entidad BANKIA efectuadas por el FROB, con causa a la situación financiera desfavorable de la entidad.

En efecto, en el momento de la emisión de las acciones y su comercialización en junio de 2011, BANKIA presentó la operación como muy rentable, trasladando a los inversores que se trataba un banco solvente, una de las principales entidades financieras del Estado, y señalando que “es la primera entidad financiera en términos de activos totales en España con unos activos totales considerados pro forma (no auditados) a 31 de diciembre de 2010 por importe de 292.188 millones de euros”. Se señalaba, además, “que debido a la reciente integración a través del BFA del negocio financiero bancario y parabancario, de las 7 cajas en Bankia, la única información financiera consolidada son los estados intermedios financieros resumidos, consolidados y auditados del grupo de Bankia para el ejercicio cerrado a 31 de marzo de 2011”. De dichos estados financieros resulta un beneficio para el grupo BANKIA de 91 millones y consolidado de 35 millones de euros.

Llama la atención que BANKIA, dando cumplimiento a la obligación legal de poner conocimiento cualquier información que pueda afectar a un inversor, mediante comunicación a la CNMV de 8 de junio de 2011 reconoce que dichos estados intermedios a 31 de marzo -que arrojaban esos resultados tan atractivos para los inversores-, en contra de lo expuesto en el folleto, no han sido auditados, reconociendo de esta manera que la información real del mencionado periodo estaba pendiente de formulación por el Consejo de Administración, de la pertinente auditoría y de su aprobación.

De acuerdo con los datos sobre el emisor recogidos en el resumen del folleto emisor, BANKIA informaba a sus clientes que el valor nominal de las acción (2 €) más la prima de emisión (1,75 €) estaba por debajo de su valor real -estimado en unos 4 o 5 euros-, trasladándose a los interesados de esta forma que habría una revalorización inmediata de la acción al día siguiente de la compra y entrada en el mercado bursátil, y ello con independencia del riesgo de las oscilaciones negativas a que está expuesta como acción que cotiza en el mercado bursátil, oscilación negativa que lógicamente se amortiguaba no solo en el momento inicial de la inversión sino durante el periodo que se mantuviese la inversión.

El diez de febrero de 2012 BANKIA comunica a la CNMV, como hecho relevante, que ha obtenido un beneficio neto de 309 millones de Euros en el año 2011 en el cual ha realizado en esfuerzo en provisiones de 3.692 millones de € de las cuales 1.139 millones corresponden a la nuevos saneamientos impuestos por el Real Decreto Ley 2/2012, de saneamiento del sector financiero que exige al Grupo Bankia unas provisiones y requerimientos de capital de 4.268 millones de euros.

Atendiendo a dichos requerimientos, el Grupo Bankia presentó un Plan de Capitalización al Banco de España, en el que se recogían las medidas de capital que iba a adoptar el Grupo para cubrir las necesidades de capital identificadas, que incluían la conversión de las participaciones preferentes y deuda subordinada en acciones mediante el aumento de capital social y otras medidas como la venta de activos no estratégicos.

El 4 de mayo de 2012, Bankia remitió a la CNMV las Cuentas Anuales del ejercicio 2010 y del ejercicio 2011. En las citadas Cuentas Anuales se establecía un beneficio para el ejercicio 2010 de 1.373 millones de euros antes de impuestos y para el ejercicio 2011 de 320.742 millones de euros, lo que en apariencia era congruente con los datos y resultados contables publicados para la salida a Bolsa, y que captaron la atención de los inversores

Pues bien, el escenario cambia radicalmente cuando el 9 de mayo de 2012, es decir, solo unos días después, se solicita por la nueva dirección de Grupo Bankia la intervención de la entidad a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Con fecha 25 de mayo de 2012, BANKIA comunicó a la CNMV la aprobación de unas nuevas Cuentas Anuales del ejercicio 2011, esta vez auditadas, en las cuales se reflejaban unas pérdidas de 3.031 millones de euros, lo que provocó que ese mismo día la CNMV suspendiera la cotización de las acciones de BANKIA en la Bolsa a petición de la propia entidad.

Finalmente el 17 de abril de 2013, dentro del proceso de recapitalización del Grupo Bankia, se acordó (i) reducir el valor nominal de las acciones de su nominal unitario de dos euros a un céntimo, (ii) constituir nuevas acciones de BANKIA de un euro por cada cien acciones antiguas y (iii) proceder al canje obligatorio de las participaciones preferentes y obligaciones subordinadas en acciones Bankia.

Este hecho determina un notable detrimento patrimonial para los inversores que si decidieran hoy su venta, se verían expuestos a unas considerables pérdidas, ya que los notorios y reiterados problemas financieros de BANKIA afectan necesariamente a su cotización.

Ahora bien, si bien es cierto que si la pérdida de valor de la inversión tiene su causa en las dificultades financieras de BANKIA y se debe soportar como riesgo asociado al tipo de producto contratado, no es menos cierto que el perjuicio económico para el inversor es consecuencia de la falta de autenticidad de la información contractual sobre la solvencia de BANKIA como entidad titular de las acciones que les fue facilitada al ser ofertadas las acciones y que determinó la decisión de suscripción de los valores por los inversores, decisión que hubiera sido radicalmente distinta de ser veraz la información proporcionada, lo que justifica la exigencia de responsabilidad a BANKIA.

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