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¿Existe más de un método de cálculo para la plusvalía municipal?

Antes de dar contestación a esta pregunta y en aras de acercar al lector al impuesto para una mejor comprensión del artículo, se nos hace imprescindible hacer una breve radiografía de éste. El Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (en adelante “IIVTNU”) o más conocido por todos como “la plusvalía municipal” es un impuesto municipal que grava los incrementos de valor “presunto” en los terrenos de naturaleza urbana, puestos de manifiesto por la transmisión de la propiedad de aquéllos o por la constitución o transmisión de un derecho real de goce sobre dichos terrenos. En otras palabras, este impuesto recae sobre el “presunto” incremento de valor (o plusvalía) que han experimentado los terrenos urbanos durante el período que media entre la adquisición y la venta. El gravamen del impuesto queda limitado según la Ley que regula el mismo a las plusvalías obtenidas en períodos comprendidos entre un mínimo de 1 año y un máximo de 20 años. En relación al mismo y a diferencia de lo que sucede en los otros impuestos que gravan las ganancias patrimoniales, destacar que éstas no se calculan utilizando los valores reales o de mercado de adquisición y enajenación de los terrenos, sino mediante la aplicación de unos coeficientes previstos en las Ordenanzas fiscales, en aplicación de lo dispuesto en la Ley, de ahí que nos refiramos al “presunto” incremento de valor.

En cuanto a la pregunta que da título a este artículo y atendiendo a una reciente Sentencia del Tribunal Superior de Justicia (en adelante “TSJ”) de Castilla la Mancha de 17 de abril de 2012, la respuesta podría ser afirmativa. La mencionada sentencia no hacía más que confirmar una anterior del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Cuenca en la que se daba la razón a un ciudadano en un procedimiento contra la liquidación de la plusvalía liquidada por el Ayuntamiento de Cuenca, estimando la forma utilizada por éste como correcta dado que utiliza una interpretación razonable de la norma.

Como se apreciaba al inicio, el mencionado impuesto debería de gravar el incremento de valor experimentado por los terrenos urbanos durante el período que media entre la adquisición y la venta del mismo; sin embargo y como bien pone de manifiesto el contribuyente conquense en su recurso parece ser que según los criterios de la Administración podría estar gravando el incremento del valor que habría en los próximos 20 años. Esta teoría viene fundamentada en que el valor que se toma para liquidar el impuesto es el valor catastral del suelo en la actualidad y no el actualizado a fecha de adquisición, como debería de hacerse para ser fiel a la definición del hecho imponible del impuesto.

Esta diferencia teórica que de palabra y sobre el papel puede parecer nimia e insignificante, en términos monetarios bien puede ser ciertamente significativa para el bolsillo del contribuyente y en contraposición para las arcas de los Ayuntamientos.

A continuación y con la intención de ofrecer al lector un ejemplo numérico que clarifique lo puesto de manifiesto en estas líneas se pretende plasmar en una misma tabla: (i) por un lado la liquidación de una plusvalía utilizando el método ordinario que es utilizado en la actualidad y por otro el que se ha aceptado de acuerdo a la Sentencia reseñada. Para este ejercicio se utilizarán números reales extraídos de una plusvalía municipal de un cliente de RZS Abogados.

Por mucho que la sentencia afecta al Ayuntamiento de Cuenca, vamos a considerar que podría ser de igual modo aplicable en la Comunidad de Madrid, específicamente en Algete; para de este modo, hacer este ejercicio sobre un ejemplo real como comentábamos líneas más arriba.

Pasamos brevemente a comentar los conceptos relevantes para comprender el ejemplo:

1. Valor Catastral del suelo: Es aquí donde radicaría la principal diferencia:

Para el método de cálculo habitual se toma el relativo al momento de la transmisión, fijándonos en la certificación catastral (podríamos verlo en el último recibo del IBI). A efectos del ejemplo, se cifra en 490.942,13 euros.

Para la liquidación según la sentencia mencionada éste debería de actualizarse. En otras palabras, partiendo del valor actual éste debería de actualizarse a fecha de adquisición. Para ello deberíamos de dividir éste por: 1 + porcentaje total de incremento (ver punto 2º). El resultado obtenido (al que denominaremos “Valor Incrementado”) debería de ser restado al valor actual (catastral), obteniendo lo que denominaremos como V. Catastral actualizado. A efectos del ejemplo obtendremos éste, restando a 490.942,13 euros el resultado de dividir 490.942,13 euros entre 1 + 0,54 (3% * 18 años). El resultado será 172.148,54 euros.

2. Porcentaje total de incremento de valor: Para su obtención se utilizarán los coeficientes del Ayuntamiento de Algete (publicados en la Ordenanza Municipal):

Ese porcentaje se multiplicará por el número de años a lo largo de los cuales se ha puesto de manifiesto el incremento de valor (en este caso 18), sólo se considerarán los años completos que integren dicho período, sin que a tales efectos puedan considerarse las fracciones de año de dicho período. En el caso objeto de ejemplo tomaremos el porcentaje total de incremento vendrá establecido por 3% * 18 años: 54%.

3. Con posterioridad se aplicará el tipo impositivo sobre el V. Catastral del suelo o el V. Catastral actualizado: que obtenemos de la mencionada Ordenanza Municipal (30%), obteniendo la cuota del impuesto:

Una vez familiarizado el lector con los conceptos utilizados para la elaboración de la tabla, encuentre el mismo los resultados de ésta:

Una vez examinadas las tablas se aprecia una diferencia en la cuota de en torno a un 60%.

Siendo esto así, lo primero que nos viene a la mente es si cualquier contribuyente que haya satisfecho este impuesto en los últimos 4 años (período a partir del cual prescribe el hecho imponible), podría solicitar la revisión y por tanto devolución de parte del mismo aludiendo a los hechos expuestos en la sentencia de autos. Este hecho (grave perjuicio económico a las mismas), además del fenómeno / factor “tiempo” que saturaría las administraciones locales nos hace dudar de hasta qué punto los contribuyentes en masa podrían acogerse a esta sentencia para reclamar parte las plusvalías ya pagadas.

Hasta que no salgan más sentencias al respecto (creando o no jurisprudencia sobre este hecho), no será desvelado si prima más la supervivencia del sistema o la justicia en la aplicación de un tributo municipal. Estaremos muy pendientes a este desenlace y es que la mencionada Sentencia, al establecer que el “cálculo alternativo” se realiza en una interpretación razonable de la norma, abre una puerta para (i) por un lado todos aquellos contribuyentes que consideren erróneo su cálculo y quieran revisar la cuota satisfecha en concepto de plusvalía, siempre que esta no esté prescrita, (ii) por otro para todos aquellos que quieran aplicar el método de cálculo alternativo. Con este artículo no queremos decir que este nuevo método de cálculo ya sea apto para su aplicación; pero si queremos destacar que se ha abierto una nueva vía a tal efecto.

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