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Desconexión

La realidad no deja de sorprendernos. Eso es lo que tiene la realidad, que casi siempre supera a la ficción. Ahora pretender un proceso de secesión, tipificado como delito en nuestro Código Penal, resulta que se llama desconexión. Al menos así lo quieren denominar parte de nuestros compatriotas del noreste de este nuestro país que, a día de la fecha, sigue llamándose España. Son esos mismos compatriotas, que quieren dejar de serlo para pasar, al parecer, a ser los buenos vecinos del noreste.

La verdad es que la idea, bien pensada, me parece fantástica. ¿Que algo no te gusta o te molesta? pues nada, desconexión al canto y a otra cosa mariposa. Yo pienso ponerlo en práctica desde mañana mismo y cuando suene el despertador para ir a trabajar, ¡desconexión! Si llego tarde al trabajo y me enfrento a la reprimenda del que manda, ¡desconexión! Cuando lleguen del Ayuntamiento, de mi Comunidad Autónoma o del Estado a reclamarme cualquier tipo de tasa o tributo, ¡desconexión! O ¿es que usted no desconectaría con todo aquello que le resulte desagradable? Imagínese el momio: ¿Que su equipo de fútbol pierde el domingo?, pues nada, usted no acepta el resultado y se desconecta y, ya puestos, se suma los tres puntos. ¿Que después de cenar en un restaurante le pasan la factura? ¡Qué barbaridad! Pero ¡¿qué se habrán creído?! Usted lo que tiene que hacer es desconectarse del servicio recibido y aquí paz y después gloria. Yo he decidido desconectarme hasta de las citaciones que recibo del juzgado habitualmente, a ver si un juez se va a creer que yo voy a aparecer por una sala de justicia cuando a él le parezca oportuno. Nada, nada, yo desconexión sobre la marcha. Y usted, no sea tonto y aplíquese el cuento, que aquí basta con utilizar una expresión ingeniosa para saltarse a la torera todo aquello que parecía absolutamente vedado. Lo peor que le puede pasar a usted es que alguien se le ocurra interponer un recurso de constitucionalidad frente a su desconexión, pero mientras si y mientras no, que nos quiten a usted y a mi lo bailado. Que otra cosa no, pero reír nos vamos a reír un rato.

Y es que, cuando estos chicos del noreste se ponen a pensar, la verdad es que hay que quitarse el sombrero. Pongámoslo serios por un momento para decir que a los que otros ni se acercaron con las 9 milímetros y las bombas, lo han hecho los de la desconexión con un simple 3% y una partida denostada de anarquistas. Que la cosa, se mire por donde se mire, y nos moleste lo que nos moleste (que al menos a mí me molesta, oiga usted) tiene su miga y su mérito.

Por eso, y después de pensarlo más o menos tres segundos, he decidido desconectarme de los de la desconexión, que estoy ya un poquito jarto, si, con jota porque me desconecto de la hache. ¿Se apunta usted?

Antonio Cadillá Álvarez-Dardet
Abogado RZS

Publicado en Viva Sevilla

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