2 Min. de lectura

El delito fiscal: nociones básicas

El hecho de no liquidar un impuesto correctamente u omitir la presentación de liquidaciones tributarias no sólo puede ser el origen de una inspección fiscal, sino también del inicio de un procedimiento penal si la cuota tributaria no ingresada supera -en la forma que más adelante se dirá- la cantidad de 120.000 €. La defensa penal de quienes se ven investigados por delito fiscal exige un básico entendimiento de las conductas que pueden ser consideradas como tal.

El delito fiscal está contemplado en los arts. 305 y 305 bis del Código Penal en vigor (LO 10/1995 de 23 de noviembre).
Defraudar equivale a ocultar o alterar datos esenciales de manera idónea para imposibilitar o dificultar la liquidación del tributo. La defraudación puede llevarse a cabo por acción o por omisión, es decir, no presentando las liquidaciones.

Las acciones perseguidas por el Código Penal en los arts. anteriormente indicados son las siguientes:

  • Eludir el pago de tributos.
  • Eludir el ingreso de cantidades retenidas, que se hubieran debido retener o de ingresos a cuenta.
  • Disfrutar u obtener indebidamente de beneficios fiscales o devoluciones.

 

Es necesario constatar la existencia de un resultado o perjuicio para la Hacienda Pública, y que actualmente está fijado en 120.000 €. Se trata esta exigencia de una condición objetiva de punibilidad. Sin ella, no hay delito.
Respecto de esta cuestión es necesario precisar:

  1. Los conceptos que integran la suma defraudada: La suma defraudada viene determinada por la “cuota tributaria” y no por la “deuda tributaria”, que incluye, además de la cuota, otros conceptos que son consecuencia de la falta de liquidación o de su incorrección como los intereses de demora, recargos por extemporaneidad o sanciones.
  2. Las reglas para la determinación de la cuantía: Ha de alcanzarse la cuota de 120.000 euros defraudada en un único tributo y en cada uno de los periodos impositivos o de declaración. No cabe acumular cuotas defraudadas ni por diferentes tributos en el mismo periodo ni por diversas cuotas en diferentes periodos, sean o no pertenecientes al mismo tributo.  Así, y a título de ejemplo, una cuota tributaria defraudada de 60.000 euros en el impuesto del IVA  y renta durante dos ejercicios consecutivos no constituyen delito, a pesar de haberse defraudado en total por ambos periodos e impuestos 240.000 euros. Sin embargo, la defraudación de 122.000 euros en un único ejercicio y con respecto a un único impuesto, sí constituye infracción penal.

Existen conductas que se consideran especialmente graves (art. 305 bis del CP) y se castigan con penas superiores, a saber:

i) Defraudar una cantidad superior a los 600.000 euros.

ii) Defraudar en el ámbito de una organización dedicada a ello. Ejemplo, tramas de facturas falsas.

iii) Defraudar utilizando mecanismos que dificulten la determinación de la cuantía defraudada o la identidad del defraudador, tales como testaferros, empresas interpuestas, paraísos fiscales, etc.

 

Por último, diremos que una vez cometida la conducta delictiva, la misma queda exonerada de pena si con anterioridad al inicio de actuaciones inspectoras o de instrucción penal, el obligado ha reconocido el hecho regularizando sus declaraciones e ingresando las cantidades previamente defraudadas. Si el mismo ingresa tales cantidades después de producirse el inicio de estas actuaciones, pero antes del juicio penal que pudiera celebrarse, se beneficiará de una penalidad atenuada.

En el Departamento de Penal Económico de RZS Abogados podemos asesorar a personas físicas y empresas que puedan verse inmersas en un proceso penal por la presunta comisión de este delito. Puede ponerse en contacto con nosotros sin compromiso llamando al teléfono 915 433 123 o escribiéndonos a través del formulario web.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on pinterest

Contacta con RZS

O si prefieres te llamamos nosotros