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¿Deben estar exentas de IVA las operaciones de cirugía estética?

A tenor de una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (en adelante “TJUE”) la respuesta podría ser afirmativa y es que de la misma se extrae que las operaciones de cirugía estética y tratamientos estéticos serán operaciones exentas de IVA siempre y cuando supongan una asistencia sanitaria con finalidad terapéutica.

El caso que dio origen a la mencionada sentencia lo protagonizó una empresa sueca cuya actividad giraba en torno a la prestación de servicios médicos consistentes en operaciones de cirugía y tratamientos estéticos (entre éstos destacar: aumento y disminución de pecho, mastopexia, abdominoplastia, liposucción, lifting facial y frontal, operaciones de blefaroplastia, rinoplastia y otoplastia, así como otras operaciones de cirugía plástica. Esta empresa también ofrece tratamientos de depilación permanente y rejuvenecimiento de la piel con luz pulsada intensa, tratamientos contra la celulitis e inyecciones de bótox), quien solicitando a las autoridades suecas la devolución del IVA soportado correspondiente a las cuotas de Impuesto resultantes de su actividad, vio como ésta le resultaba denegada alegando que la compañía realizaba actividades exentas de IVA y por tanto que no otorgaban el derecho a deducción.

Esta aplicación podría tener consecuencias directas muy importantes en el caso español y es que hasta el momento la Dirección General de Tributos (en adelante la “DGT”) suele rechazar cualquier exención de IVA en el campo de la cirugía estética. Si bien es cierto que no existe ningún precepto al respecto en la Ley del mencionado impuesto, múltiples son las manifestaciones por parte de la DGT a través de consultas vinculantes en ese sentido (p.e. 1756/2013 de 29 mayo 2013: “(…) según criterio de este Centro Directivo, no están exentos del Impuesto sobre el Valor Añadido los servicios consistentes en el análisis de la alimentación de los clientes, indicación de la dieta a seguir y, en general, la realización de métodos fisioterapéuticos tendentes al adelgazamiento de las personas, prestados al margen o con independencia de una actuación médica relativa al diagnóstico, prevención o tratamiento de una enfermedad, es decir con fines puramente estéticos. Tampoco están exentos los servicios de medicina estética como, entre otros, el relleno de arrugas, la disminución de arrugas de expresión y mesoterapia (…)).

Como indicábamos líneas más arriba y por medio de la mencionada sentencia, el TJUE establece como operaciones exentas a efectos de IVA, las de cirugía estética y tratamientos estéticos comprendiendo las mismas dentro de los conceptos de asistencia sanitaria o asistencia a personas físicas, a condición de que las mismas tengan una finalidad terapéutica, esto es, que tengan por objeto diagnosticar, tratar o curar enfermedades o problemas de salud; y ahí es donde detectamos que podrían comenzar los problemas, puesto que para determinar si la prestación cumple con tales características no cabe únicamente una valoración subjetiva de la persona que se somete a ella, sino que otras circunstancias tales como que las mismas se realicen por personal médico habilitado o que la finalidad de las mismas sea establecida por tales profesionales, pueden influir a la hora de realizar tal determinación (remisión por parte del Tribunal al artículo 132, apartado 1, letras b) y c), de la Directiva 2006/112/CE del Consejo, de 28 de noviembre de 2006, relativa al sistema común del IVA. Este artículo establece que las operaciones de cirugía estética y tratamientos estéticos están comprendidas en los conceptos de asistencia sanitaria o asistencia a personas físicas cuando dichas prestaciones “tienen por finalidad diagnosticar, tratar o curar enfermedades o problemas de salud, o proteger, mantener o restablecer la salud de las personas”).

En conclusión y por mucho que el TJUE se haya pronunciado en el caso esbozado conforme que los servicios prestados por la sociedad sueca estaban exentos de IVA, la siempre presente coletilla “a condición de que las mismas tengan una finalidad terapéutica, esto es, que tengan por objeto diagnosticar, tratar o curar enfermedades o problemas de salud”, nos preocupa sobremanera; por el hecho de no definir taxativamente el mismo y supeditarlo a factores terceros sin definir los mismos (y es que como ¿cómo puede probarse la finalidad terapéutica del servicio?); una vez más la inseguridad jurídica se cierne sobre el contribuyente.

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