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De vuelta

De regreso a esta página tras el mes de agosto, con la sensación de que todo vuelve a la normalidad, que vuelve a ser difícil aparcar y que vuelvo a esta actividad semanal de dar la lata desde el periódico. En este agosto han pasado muchas cosas, pero para mí dos especialmente preocupantes.

Obviamente la primera es la problemática de los refugiados, a quienes estamos poniendo vallas para que no entren, en una crisis en que la Sra. Merkel adopta de nuevo el papel de principal dirigente europea y que va ser muy difícil de resolver. No podemos olvidar que no hablamos sólo de la tradicional crisis de la búsqueda de una salida a la tremenda penuria que sufren en sus países, sino que además ahora hablamos de personas que huyen de conflictos armados en que Europa está obligada a darles asilo. Pensemos por ejemplo en quienes se ponen a salvo para no ser masacrados por los yihadistas de EI y en general en quienes huyen de esa tremenda barbarie que se multiplica en este mundo. Los tratados y la propia esencia de Europa hace que no podamos sin más cerrarles las puertas, lo que exige que acudamos a la base de esos problemas y tratemos de evitar que tengan que salir de su tierra. Los dirigentes de todos los países deben hacer un esfuerzo ahora por afrontar ese problema que amenaza con cambiar la vida de todos nosotros y que puede significar la gran baza de esos terroristas que han encontrado por ese camino la vía de desestabilizar a toda Europa en un triunfo que no esperábamos.

Y la segunda es ese asesinato de unos periodistas en América cometido por un enfermo mental con el indudable objetivo de difundirlo en las redes sociales, lo que plantea que la información está ahora absolutamente exenta de control. Cuando la CNN debatía si publicaba o no el vídeo ya había llegado a todo el mundo. Basta entrar en esas redes para ver cómo hay contenidos tremendamente peligrosos a los que diariamente acceden los menores sin la más mínima exigencia de identificación previa. O cómo se da publicidad a ofertas de cualquier tipo sin tino. Y especialmente cómo se difunden mensajes, fotos o vídeos que son de contenido claramente delictivo para llegar a ese extremo de que incluso se cometen delitos con el morbo de que se vean en esos medios. No podemos parar el progreso ni la libertad, pero tampoco podemos dejar que las cosas se desmanden sin tomar decisiones y medidas que suponga algún control en beneficio de todos. Y me temo que además viajar en tren va a empezar a ser incómodo por culpa de eso terroristas salvajes que siguen atacando y perturbando nuestras vidas. Espero que podamos al menos avanzar algo en resolver esos problemas en esta nueva temporada que empieza.

Manuel Salinero González-Piñero
Abogado RZS

Publicado en: Viva Sevilla

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